jueves, 7 de julio de 2016

DESTRUCCIÓN

Mi alma se destruye
Y no hay quien me ayude.
Sobre mi alma caen bombas,
cero pros, y mil contras.
Las horas pasan tediosas,
mi existencia es odiosa,
mi único remedio es dormir
para dejar así de existir.
No hay castigo cruel,
tampoco ánima más fiel
que la que da por vencida
aquello que pudo querer.
Poesía triste, lúgubre
con mi marcha fúnebre
y mi cara pálida,
anticipo de la lápida.
Alma y cuerpo enfermos
rodeadas de crisantemos,
Y que el tiempo no me cunda,
pues voy a acabar en la tumba.
Crónicas de mala suerte,
anticipo de la muerte
fiereza desgastada
y desidia ganada.
Mi alma no encuentra su fin,
mi existencia es el desliz,
la torpeza y la destrucción
del bombardeo de Berlín.
Ante todo este cabrón
no puede encontrar la solución,
pues su cuerpo y alma estallaron
en aquella mayor explosión.
Sin acelerador ni frenos
sin parte mala ni sueños buenos.
Un alma podrida se va
y que nadie la eche de menos.

Delta7

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